En monte u oficina. ¿Cajón de oficina o árbol de monte frondoso?
Por Fátima Rodríguez Álvarez
«Así soy», esa frase tan horrible y estúpida que mucha gente dice y repite. «La gente tiene que aceptarme como soy». Se lo dicen en la actualidad a los niños en las escuelas, priorizando estas tonterías a cosas más importantes como lengua, literatura o matemáticas.
«Es que así soy», lo dijo el maldito que con alevocía, tomó mi alma y la hizo añicos, ese que hizo de mis relaciones cercanas calvarios llenos de temor y paranoia; restándome fuerzas físicas, mentales y emocionales; haciéndome más débil y propensa al aislamiento, propensa a la psicosis, propensa a estar en el psiquiátrico de tanto dolor, propensa a dejar de funcionar en la vida perdiendo poco a poco mis pasiones ; propensa a desconfiar inclusive de mi sombra, porque hoy me sonríen y mañana me destrozan hasta lo poco de intimidad que me queda.
«Es que así soy», lo dice el mediocre que se autolesiona el futuro y el presente, lo dice el cobarde que a conciencia daña a los de su entorno pero prefiere que los demás se adapten y acepten sus actitudes venenosas antes de aceptar que erró.
Una cosa es decir: «Es que así soy» porque el que lo dice ; es un cajón de oficina. Por mediocre, no desea crecer como persona, no desea cambiar y mejorar. Necios, les llaman algunos. Una mente tan cerrada por el ego. Creyendo en la autoestima pero teniendo solo un pobre ego desgraciado y un alma tan podrida que es capáz de meter podredumbre en el agua más cristalina.
En cambio, el árbol del monte sabe que habrá muchos árboles más, pero que con ayuda del sol, la tierra, el agua y alimento que ecologistas le dan a él y a todos sus compañeros, sabe que puede crecer y no solo ser un simple árbol, ser el cobijo del abrumado por el sol ; ser el juguete de los niños curiosos que por él gustan trepar y colgar llantas ; dar sabroso alimento y especias a quienes por él pasan, ser desvestido por los leñadores para crear el papel más bonito para escribir las mejores cosas en él. Aunque es un árbol más del monte ; busca crecer y servir a quienes por él pasan. Sabe que no es mejor ni peor que ningún otro árbol, solo es él ; un simple árbol de frutas que sabe de sus amargas raíces y de gente que seguido lo lastima. Pero él, quiere ayudar a quienes por él pasen.
Mediocridad por ambos sexos ; «Es que así soy» No, no eres así, no deseas cambiar a costa de dolor ajeno, así arrases a mucha gente a tu paso, decides el mal y la necedad. En cambio, si aceptas errores, edificandote siempre en intelecto, entretenimiento y sentimientos ; lejos llegarás. Dicen mucho «Un pequeño acto de bondad hace la diferencia en la vida» pues también un acto mal intencionado, de rechazo, desprecio o maldad hacen gran diferencia. Te lo dice alguien cuyo acto de maldad de una persona que se decía bueno; la dejó desquiciada en un psiquiátro: además de mi, mi novio, mi mamá, mi compa y su madre de manera directa afectó, a mucha más gente, creando a su paso cadenas de amargura. Y el árbol de monte, rompe esas cadenas con singular fuerza, a través del pH de sus raíces, generando nuevos seres que también aportarán.