Una spin-off de ena spin-off de Carmen Mola
Por José María Tovillas Morán
Jotadé
Santiago Díaz
Negra Alfaguara Narrativa Hispánica
Editorial Alfaguara
Marzo 2025
387 págs.
20,90€
Tras el éxito de la trilogía de novela negra Indira, Santiago Díaz, uno de los vértices de la trinidad que se oculta tras el seudónimo de Camen Mola, continúa produciendo novela negra. Esta última protagonizada por un nuevo protagonista: el subinspector Juan de Dios (Jotadé) Cortés que añadiremos a la constelación de policías hispánicos protagonistas del actual boom de literatura negra. Jotadé ya había surgido en la última novela de la serie de Indira.
En este caso la marca personal que le da identidad y originalidad al protagonista es el hecho de que se trata de un miembro de la policía de etnia gitana y que no oculta ni rehúye su origen manteniendo lazos muy estrechos con su origen familiar y de barrio. Estos rasgos del protagonista están buscados, quizás, para servir de contrapunto a los rasgos propios de la anterior protagonista, la comisaria Indira Ramos afectada de un síndrome obsesivo-compulsivo que se manifiesta en la higiene más escrupulosa así como en el horror ante el desorden. Otra originalidad de Jotadé es su Cadillac de más de cuarenta años de antigüedad del que está orgulloso y por el que profesa un gran amor.

No son muchos hasta ahora los gitanos protagonistas de novela negra. Sí recuerdo el caso de la película de suspense Gitano (2000) dirigida por Manuel Palacios y cuyos guionistas fueron el propio Manuel Palacios y Arturo Pérez-Reverte que trataba sobre la venganza de Andrés Heredia tras pasar dos años en la cárcel por un crimen que no había cometido. Los actores principales fueron Joaquín Cortés y Laetitia Casta. Las relaciones entre las estrellas no debieron ir demasiado bien ya que en la promoción de la película no apareció la actriz francesa.
En relación con el estilo de la novela, el autor mantiene un ritmo muy vivo y para ello se recurre a diversas técnicas: la novela tiene 96 capítulos muy breves, el texto contiene mucha acción, muchos diálogos y muy pocas descripciones. La crítica ha definido su prosa como coloquial y fluida.
Yendo a los elementos del fondo de la novela destaca el recurso a la técnica de la existencia de diversas historias entrecruzadas que, finalmente, convergen en la catarsis agotadora. Hay referencias al pasado de la vida de los personajes y de sus familias. Otro elemento distintivo es la presencia de la famosa tríada: sexo, drogas y violencia que es el recurso seguro para el lector ávido de emociones como un servidor. A lo largo de la novela hay mucha violencia en forma de asesinatos, torturas y palizas. Por lo que respecta a las drogas se habla por primera vez del fetanilo en España (100 veces más potente que la morfina y 50 veces mas fuerte que la heroína)
Aprovechando el hecho de que el protagonista sea gitano se introducen sus elementos familiares (padre, madre, exesposa, hijo, hermana) y sociales (la vida de barrio, el trabajo de los padres como vendedores en un mercadillo) para dar riqueza a la historia. Juandé está caracterizado por su inteligencia natural y por su capacidad para contestar con ironía y sarcasmo a sus enemigos buscando la sonrisa y complicidad del lector. No es posible olvidar que un policía calé es casi un oxímoron, «Ser gitano cierra muchas puertas en el mundo payo, y, si además, eres policía, las puertas se cierran también en tu propia comunidad» y se hacen continuas referencias a esta doble circunstancia a lo largo de la historia.
Los elementos anteriores facilitan que la obra sea un auténtico page turner y como decimos siempre están orientados a convertirlo en una serie de Neftlix que para algo Santiago Díaz es guionista.
Determinados aspectos no me han gustado de la novela. No me parece creíble que una persona como la que aparece descrita como lo es Jotadé pueda haber alcanzado el grado de subinspector de policía ya que para alcanzar este nivel se exige un título universitario de grado o equivalente. Además, se ha de haber pasado una oposición con temas jurídicos, de técnicas policiales y de criminología. A lo largo de la novela Jotadé utiliza muchas veces la violencia en su forma de relación con otros alcanzando niveles que suponen la comisión de delitos como el de lesiones y que, en manos de un buen abogado contrario, le podrían llevar, como mínimo, a la inhabilitación para el ejercicio del cargo. Además, en la trama Jotadé ha recibido constantes palizas que creo que impedirían a cualquier mortal ni siquiera moverse.
Desde el punto de vista más estrictamente literario, el autor ha recurrido a un deus ex machina muy potente para resolver la trama principal. Quizás influido por la novela de misterio clásica, considero a esta técnica muy desleal con el lector. El autor y el lector deben tener los mismos datos y luchar contra el crimen con las mismas armas. Ahora este truco se llama giro y tiene efectos dramáticos muy importantes aunque para mí es hacer trampa.
A lo largo de la novela he recogido algunas frases que me han parecido que invitan a la reflexión:
—Su instinto de policía le habría avisado de que si varios hombres se paralizan al sentirse observados es por algún motivo, y generalmente malo.
—En un pueblo como este, ser alcalde no tiene nade que ver con la política, sino con el sentido común.
—Por los muertos hay que brindar como Dios manda, que si no se quedan en el purgatorio, entre medias de arriba y abajo.
—Las gafas te quedan como a un Cristo dos pistolas.
—Estás más caliente que el pico de una plancha.
—Las cosas casi siempre son lo que parecen.
—Lo jodido de los enemigos es que a veces no den la cara hasta el final y eres la última en enterarte.
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