¿Quo Vadis? Una crónica del tiempo inexistente
Por Irina Mishina
Dicen las leyendas que en el año 6621 desde la Creación del Mundo un monje del Monasterio de las Cuevas de Kiev llamado Néstor escribe en su Crónica cómo en el año 6370 diferentes pueblos eslavos invitaron a unos vikingos a gobernarles. «Nuestra tierra es grande y rica», dijeron, «pero no hay orden en ella. Vengan y reinen como príncipes, reinen sobre nosotros». Y vinieron tres hermanos — Rúrik, Sineus y Trúvor — con sus parientes y tropas — toda la Rus. Rúrik se sentó a reinar en Novgorod, Trúvor en Izborg. Sineus se estableció en Beloozero, o como se llamó la ciudad más tarde, Belozersk.
El 8 de mayo de 6948 desde la Creación del Mundo, en un pueblo cerca de Belozersk llamado Rukina, de unos padres normales y corrientes nace un niño. Su madre, al dar a luz, pasa 7 días en ayunas y durante 40 días no va al templo hasta que su cuerpo se purifique después del parto. Entonces va a la iglesia a pedir la vida para su hijo, dado que los otros dos que ha tenido no sobrevivieron. Al niño lo bautizan como Arseni en conmemoración de Arsenio el Grande. Pocos años después durante la plaga mueren sus padres y el niño va a vivir con su abuelo, Cristóbal, un curandero, cerca del cementerio del Monasterio de San Cirilo. Por muchos nombres conocen a Arseni a lo largo de su vida: Ustín, Ambrosio, Laurus, Rukineç (el de Rukina), pero también y sobre todo El Médico.
El 21 de febrero de 1964 en Kiev nace Evgueni Vodolazkin. Poco sabe el público general sobre sus padres y su infancia, dado que el tal Evgueni Vodolazkin prefiere no hablar sobre el tema.
En el año 2 de la 111ª Olimpiada Aristóteles pregunta: «¿Existe el tiempo si no hay una mente que lo perciba?».
En el año 1151 AUC San Agustín de Hipona concluye: «Es en ti, alma mía, donde mido los tiempos».
En el año 1980 Evgueni Vodolazkin se bautiza en una iglesia de Kiev. Pide no incluir los datos de su bautizo en los libros de la iglesia, para que este hecho no le impida entrar a la universidad.
En el año 6963 desde la Creación del Mundo muere Cristóbal. Con unos quince años, Arseni se queda solo, siguiendo la práctica de la sanación de su abuelo.
En el año 1986 Vodolazkin accede al programa del doctorado de filología en Moscú bajo la tutoría de uno de los filólogos más eminentes del país.
En el año 6970 desde la Creación del Mundo una chica, enferma y exhausta, escapando de la plaga, llega a la casa de Arseni.
En el año 1992 Vodolazkin se adentra en el estudio de la Edad Media y la Hagiografía.
El 31 de diciembre de 1999 todo el mundo se prepara para un colapso total de todos los sistemas informáticos mundiales con la llegada del año 2000.
En el año 2000 Evgueni Vodolazkin completa el doctorado sobre el tema de la historia mundial en la literatura de Rusia antigua.

En el año 6971 desde la Creación del Mundo, durante el parto, muere Ustina, la amada de Arseni, junto con su hijo no nacido. Desolado por la pérdida y la culpa, Arseni abandona Rukina y se dirige a Pskov, donde, bajo el nombre Ustín, durante años lleva la vida de un loco santo en la completa negación de sí mismo.
En el año 2009 Brett T. Litz con compañeros argumentan que los sentimientos de culpa y vergüenza causan un daño duradero en el cuerpo y el alma de una persona.
En algún momento que el cronista no precisa, entre los años 6978 y 6986 desde la Creación del Mundo, Ambrogio Flecchia, un humanista italiano con un don de prever el futuro, se interesa por el tema del fin del mundo que en las tierras rusas se espera en el año 7000.
En la víspera del año 2012 el mundo se prepara para su fin, como supuestamente predijeron los mayas.
En el año 6986 desde la Creación del Mundo, en búsqueda de la información sobre el fin del mundo, Ambrogio Flecchia llega a Pskov, donde conoce a Arseni. Juntos inician la peregrinación a Jerusalén.
En un momento incierto entre los años 1804 y 1820 William Blake escribe en Jerusalén: «Veo el Pasado, el Presente y el Futuro, existiendo todos a la vez».
En otro momento indefinido entre los años 2000 y 2012 Evgueni Vodolazkin dice a su editora Elena Shubina que quiere escribir un libro sobre la Rusia medieval, a lo que la editora le pide que no parezca que un doctor de filología cuenta al lector sobre lo que sabe. Entonces Vodolazkin se pone a jugar con el lenguaje y el tiempo.
En el año 6987 desde la Creación del Mundo, en su viaje hacia Jerusalén, Ambrogio dice a Arseni: «Cada vez me parece más que no hay tiempo. Todo existe en el mundo fuera del tiempo… Creo que el tiempo nos es dado… porque la conciencia del hombre no puede recibir en ella todos los acontecimientos a la vez».
En el año 1905 Albert Einstein postula que el tiempo no es absoluto sino depende del observador.
En el año 2012 sale publicado Laurus de Evgueni Vodolazkin, el libro donde los personajes de la Rusia medieval hablan en lenguaje antiguo mezclado con la jerga moderna y piensan como nuestros contemporáneos y en el que el tiempo es lineal, pero también circular, y omnipresente, y inexistente del todo. Vodolazkin está seguro de que el libro lo van a leer solo un par de amigos suyos.
En el año 6987 desde la Creación del Mundo en las afueras de Jerusalén Ambrogio muere a manos de una banda de mamelucos. En el momento de su muerte él ve como un ángel con una cruz desciende lentamente al campanario de una catedral de San Petersburgo y un escalador industrial está fijando la cruz con pernos desde un helicóptero Mi-8, viendo a 122 metros de altura toda la ciudad, «e incluso todo el país», y también como «en la lejana Palestina, un ángel intachable pero absolutamente real eleva al cielo el alma del italiano Ambrogio Flecchia».
En el año 2013 Laurus recibe los tres premios más importantes de la literatura en Rusia.
En el año 6988 desde la Creación del Mundo Arseni vuelve de Jerusalén e ingresa en el Monasterio de San Cirilo de Belozersk, tomando el nombre monástico de Ambrosio, en memoria de su compañero italiano. Lleva la vida de un santo y se dedica a la sanación. Salva a sus pacientes no solamente de los males, sino también de los placeres carnales porque, claro está, el cuerpo es la fuente de todos los pecados. Y el fin del mundo está cerca.
En el año 7000 desde la Creación del Mundo el fin del mundo no ha llegado.
En el año 2015, en uno de los festivales de literatura, Vodolazkin conoce a Umberto Eco. Cuando la traductora le dice al autor de El nombre de la rosa y El péndulo de Foucault que a Vodolazkin lo han nombrado el Umberto Eco ruso, el escritor italiano le dice a su alter ego «Le compadezco».
En septiembre del 2016 los físicos Dmitry Podolsky y Robert Lanza, en un trabajo publicado en la misma revista en la que Einstein publicó sus artículos sobre la relatividad general, demuestran que el tiempo es creado por la consciencia del observador.
En el año 7008 desde la Creación del Mundo Ambrosio deja el monasterio para convertirse en un ermitaño. Toma el nombre de Laurus y vive en la austeridad extrema cerca de su aldea natal. Su tiempo se vuelve circular.
En el año 1881 Friedrich Nietzsche postula el eterno retorno de lo mismo: todo lo que ha ocurrido ocurrirá infinitas veces.
En el año 6971 desde la Creación del Mundo Arseni y Ustina, aún viva y embarazada, pasean por el bosque primaveral descubriendo cosas que aparecen por debajo de la vieja nieve derritiéndose: hojas del año pasado y botellas de plástico descoloridas.
En el año 2017 The Guardian incluye Laurus en el top-10 de los mejores libros sobre Dios. Todo el mundo llora, leyendo a Laurus y dice que Vodolazkin es el nuevo Dostoevski.
En el año 2024 el mundo discute sobre la naturaleza postmodernista de la novela. Vodolazkin defiende que el intertexto no es postmodernismo, sino lo propio de la cultura medieval. En cada encuentro con el autor, los lectores preguntan sobre las botellas de plástico en el bosque medieval. Vodolazkin pide a su editora Elena Shubina eliminar este pasaje del libro, a lo que la editora responde que ahora es la marca distintiva de la novela.
El protagonista de Laurus se ve como un ideal de negación del yo en los tiempos que muchos perciben como el apogeo del individualismo: un ejemplo que todo el mundo querría ver en los demás, pero nadie es capaz de seguir por sí mismo.
En el año 2026 Laurus está traducido a más de 30 idiomas.
En el año 7028 desde la Creación del Mundo, en el eterno retorno de lo mismo, Laurus enfrenta a sus fantasmas: un parto, una mujer y un bebé que necesitan ser salvados. El trauma es resuelto a través de lo carnal: una nueva vida, un nuevo cuerpo. Laurus muere. El ciclo se cierra. Todo el mundo viene a despedirse de un santo. Un extranjero comenta qué raros son los rusos. A lo que el herrero Averki contesta: «Llevas ya un año y ocho meses en nuestra tierra, pero aún no has entendido nada de ella». «¿Y vosotros la entendéis?», pregunta el extranjero. «¿Nosotros?». El herrero queda pensativo, mirando a su compañero. «Nosotros, por supuesto, tampoco entendemos nada».
Si te has perdido por el camino, recuerda que no existe. Como dijo Ambrogio Flecchia, «es fácil seguir las señales y no se necesita coraje». El coraje se necesita para seguir viviendo sin saber a dónde te lleva.
Y si no has entendido nada, bienvenido a la vida.