Ciudad sin sueño
Por María Haro Cruz
Ficha técnica: Ficción. España. 97m’. D.: Guillermo Galoe. G.:Guillermo Galoe. Víctor Alonso-Berbel. Int.:Antonio Fernández, Bilal Sedraoui, Jesús Fernández. Deborah Vargas Torosio. F.: Rui Poças. Coproducción España-Francia. D’art.: Ana Mallo. Gén.: Drama social. Premio al mejor guion y mejor dirección en la Semana de la Crítica de Cannes 2025.
Seguir la trayectoria del cineasta español Guillermo Galoe, dedicado a la realización de cine documental, para nosotros ha sido emocionante porque es uno de los mejores, teniendo en cuenta el auge de este formato en nuestro país y la presentación de los mismos en numerosos festivales, consiguiendo nominaciones y muchos premios. Me fascina su dimensión de registrar historias.
Tras varios años de cortometrajes-documento, consiguió posicionar a Aunque es de noche un corto inspirado en el poema del mismo nombre, de San Juan de la Cruz de su obra Cantar al alma, cantado por Enrique Morente. Estrenado en la Sección Oficial del Festival de Cannes 2023 consiguió el Goya al mejor cortometraje y viajó a nuestro 13è Festival Internacional de Cinema i Vi presentado en la sección Brot#3 en el cine Kubrick, en Vilafranca del Penedès 2023. Un producto con un gran trabajo detrás, 6 años de rodaje y experimentación cinematográfica en la Cañada Real donde un asentamiento de población vive sin agua, sin luz y sin seguridad en los márgenes de la sociedad a quince minutos de la ciudad de Madrid.
El gran éxito de Aunque es de noche permitió la elaboración de un largometraje de ficción: Ciudad sin sueño dos años más tarde; estrenado en 2025 en nuestra Sala Zazie, en vísperas de Navidad con las calles llenas de luces brillantes y vibrantes, una pequeña Feria de objetos navideños, de venta de ornamentos, piezas para los pesebres y árboles de Navidad con mucha luz.
El filme se estructura sobre el trabajo documental anterior del director y su equipo. Destaca una visión novedosa de la dirección de fotografía de Rui Poças y la cooperación de la comunidad de etnia gitana y de nuevas gentes emigradas en otros sectores de la Cañada real, más el impulso innovador de intervención social inclusiva de llevar a cabo un taller de cine y fotografía para niños y niñas adolescentes. Entre todos edifican una comunicación y relación de entera libertad y belleza a su manera: trabajando junto a la comunidad y no sobre la comunidad, eliminando barreras de poder que se construyen entre el filme y quien es filmado, generando confianza sobre todo cuando se trata de un colectivo vulnerable.
Tanto los residentes del sector 6 de la Cañada como los colaboradores de Galoe edifican un cine cercano a la vida envuelto bajo el influjo y la luminosidad de una canción, origen del poema y título de filme Ciudad sin sueño, de Federico García Lorca, de su obra Poeta en Nueva York, interpretada por Enrique Morente & Lagartija Nick de su disco Omega (cantando a Federico G. Lorca y Leonard Cohen) que, aunque aparece como banda sonora al final del filme junto a los créditos, su esencia inspira a la narración y constituye el alma de la misma.
Reescriben el guion, filman con su móvil y cuentan situaciones de su vida, día a día, porque no quieren ser invisibles. Incorporan sus secuencias aparentemente irregulares y a saltos aportando un tono de ficción metafórica e interpretándose a ellos mismos ya más mayores que en Aunque es de noche. Tonino el protagonista pasa del corto al largo, su mirada ya no es igual, es más oscura, hay más dolor y, seguimos su andadura. Un chico gitano recoge chatarra con su abuelo. Dejará la Cañada Real para irse a un piso de protección oficial y al mismo tiempo empieza a sentir la pérdida de Bilal, su amigo y compañero de emplazamiento, y de una amistad que hubiese durado toda la vida por la marcha con su familia a Francia.
Los personajes surgen de la vida real y cotidiana, impresionan en pantalla a pesar de ser tan jóvenes. Consiguen captar, captarse y ser captados por la cámara, alzar la inmensidad de su personaje y conmover en los encuadres de una manera natural y espontánea, teniendo una presencia equilibrada como el abuelo de Tonino, excelentemente y grande. Actuan las mujeres y niñas de su familia y las de la comunidad marroquí, todas ellas enormemente sabias que transmiten arte, gracia y ligereza cuando cuentan cuentos, leyendas ante el fuego, tintan cabezas, se hacen peinados y guisos especiados, en ese lugar de transición configurando un retrato que desprende conocimiento, belleza, un grado de honor, un brillo de esperanza y de color que adornado con pocas palabras y frases lo envuelven en un ritmo poético musicado y acompañado por una luz que da una estética mágica a toda la película, opuesta entre el color del dia y de la noche.
Proponen escenas oscuras con una brizna de suspense y terror que les roban los sueños, revelando deshumanización, vida desordenada y caótica que conduce al aislamiento de un poblado que nunca duerme. Y, por contra, en esa misma oscuridad, se revela la mirada de un niño que mira con los ojos abiertos, aún con la capacidad de asombro y de maravilla, que encuentra espacios de luz, dónde prevalece la palabra dada y el querer (a los suyos, al amigo y, al galgo).
Ciudad sin sueño es un magnífico clásico coming-of-age adolescente que trata de lo verdadero de la vida, la amistad y la pérdida, que no cae en los tópicos ni en el cine quinqui (Perros Callejeros) ni en el cine social y al mismo tiempo rinde tributo a una comunidad específica del imaginario colectivo de España, no tan solo en el aspecto social y político, sino haciendo hincapié en ciertos matices y elementos para concretar el legítimo cuadro de un colectivo en un contexto determinado que aunque particular se convierte en universal. Guillermo Galoe no habla de Los Miserables de Víctor Hugo, de Los Olvidados de Buñuel de su cine en México, o de los delincuentes de Deprisa, Deprisa de Saura, o de Los Navajeros de Eloy de la Iglesia, sino que junto a los vecinos prefiere hablar de quiénes son, de cómo viven, de cómo se mueven en unas imágenes sin tiempo con un color irreal en tonalidades flúorpara dar un tono ficticio y fantástico y embellecer el argumento, además, de transmitirnos sensaciones de libertad, juego, peligro, muerte, pérdida de rumbo e identidad.

Unas palabras le dedicaron al recibir el Premio al mejor Guion y Dirección en Cannes: «Ciudad sin sueño es un poema que tiene la belleza dura y salvaje de esas zonas desfavorecidas que nadie visita nunca, donde los caminos no conducen a ningún sitio, y donde no hay nada más que piedras, sol y viento»; y por ello Galoe cita a Lorca, poeta del mundo gitano, un mundo por cuyas costumbres no ha pasado el tiempo y, son justas, verdaderas y potentes.
Preferiría calificar este tipo de cine como cine periférico, donde lo distinto ha de ser visto y escuchado recorriendo un camino entre la ficción y el documento: el viaje sin retorno de esas gentes asentadas irregularmente.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las Iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros…
Fragmento de (Nocturno del Brooklyn Bridge) de Ciudad sin sueño.
Poeta en Nueva York
Federico García Lorca

Josh O’connor: el actor indiscutible
En 2 películas 2 directoras, 2 tramas en 2 países distintos.
Interpretando casi el mismo personaje.
El de un hombre en busca de un sueño,
con mente directora e inteligencia genial.
La Quimera (Chimera) Aventura/Comedia/Drama, de Alba Rohrwacher. 2023.
En la Italia de 1980. Arthur, un arqueólogo inglés reconocido se ve envuelto
en el hampa del tráfico de bienes culturales, sustraídos de tumbas etruscas en la Toscana. Un hombre que vive entre la ingenuidad y el riesgo, con el delirio de vivir sin trabajar, jugándose la vida entre las tierras por una quimera (posible pero no siendo): buscar el hilo del recuerdo y la imagen de su novia muerta para no perderlo.
Alba Rohrwacher abre y secciona este personaje sencillo, desorientado por el dolor y la contradicción de ejercer su oficio, donde los tesoros encontrados catalizan sus aventuras al más puro estilo inglés. La Quimera es una película delirante, divertida, loca, ilusionante, fantástica y, cómo no, entrañable. Excelente interpretación de O’Connor y de la coral de actores secundarios, brillantes como Isabella Rosellini y Carol Duarte.
The Mastermind. Aventura/drama de Kelly Richarth, en los Estados Unidos de 1970, con el telón de fondo de la Guerra del Vietnam y cambiantes dinámicas sociales y políticas. En Massachussets un padre de familia, bienestante graduado en arte está en paro, perpetua pequeños hurtos hasta orquestar un audaz robo de obras de arte moderno del museo local a plena luz del día.
Josh O’ Connor interpreta a J. B. Mooney un papel semejante al personaje de Arthur en la Quimera, que también vive fuera de la ley. Kelly Reichardt analiza su comportamiento revelando matices de su personalidad: cómo se escabulle de sus responsabilidades paternales y beneficiarse de la ayuda de la madre…
El mismo silencio interpretativo, también en los personajes secundarios de Alana Haim y el de los niños, dan paso a una imagen de él que nunca coincide con sus acciones a lo largo de la película, buscando y creando una identidad falsa para que el espectador intente descubrir quién y qué hay detrás de él.
Al no resolver bien qué hacer con las obras robadas inicia una búsqueda de su supervivencia con la personalidad de un fugitivo.
En ambos filmes O’Connor con el movimiento de su cuerpo y su gestualidad, acompañado de un vestuario vintage muy trabajado da forma a esas historias. A su manera, con impecabilidad usa traje de lino para el verano que va manchando y, una pelliza y pantalones de pura lana escocesa para el invierno de un buscador de tesoros. Una chaqueta bomber y un suéter sheiland esconden a un padre y marido insensato; una camisa de cuadros, tejano, abrigo de piel y un gorro le dan la identidad falsa de bohemio y, con traje gris, camisa naranja transparente, pasaporte años 50 y zapatos de cuero termina escogiendo lo que hubiese usado su padre.
Deseo seguirlo en The History of Sound donde deja los silencios por conmovedoras canciones populares.