No es país para apocalípticos
Por S. Bonavida Ponce La querella entre apocalípticos e integrados empieza en tiempos remotos. El primer ejemplo lo sitúa Umberto Eco en el siglo xii. En una esquina del cuadrilátero religioso se encuentra el a) apocalíptico San Bernardo, que desea una arquitectura eclesiástica desnuda, rigurosa y limpia donde el misticismo se alcance solo desde la […]