Enigmas: silencios que gritan
Por Olga Barrio Llordén
Enigmas
- Autora e ilustradora:Beatriz Martín Vidal
- Editorial:Thule Ediciones
- Colección:Trampantojo
- Año de publicación:2016 (Primera edición) / 2022 (Nueva edición)
En un álbum ilustrado, el texto y la imagen no solo conviven, sino que se necesitan desesperadamente para que la historia tenga sentido. Sin embargo, en Enigmas, Beatriz Martín Vidal nos demuestra que el refranero es sabio y que una imagen vale más que mil palabras.
Aquí la trama no avanza mediante la acción, sino que se detiene. Martín Vidal congela un instante de los cuentos tradicionales y nos lanza preguntas que rara vez nos habíamos planteado: ¿Qué soñó la Bella Durmiente durante su siesta de cien años? ¿Sintió Pulgarcito algún remordimiento tras el «incidente» con las hijas del ogro? ¿Realmente quería Blancanieves que la despertaran con un beso? ¿Perdonaron al príncipe las Hermanas de la Sirenita? En este juego también hay personajes no tan habituales que reclaman su protagonismo, como Rosa Roja, Caperucita Blanca o una fascinante Caperucita Negra a la que incluso los lobos temen.

En lugar de contarnos qué pasa después, la autora nos obliga a frenar en seco para explorar lo que ocurre por dentro de los personajes. Esta intención de mirar donde nadie mira no es casualidad. Como explicaba la propia autora en una entrevista para El Correo de Andalucía:
«Los cuentos de hadas clásicos son fascinantes… cuando uno los examina intentando verlos como si fuera la primera vez, se da cuenta de lo profundamente extraños que son y a la vez de lo atávicos que son los miedos y deseos que reflejan».
Para ella, Enigmas no busca invalidar estas historias, sino señalar esos misterios del corazón humano que solemos aceptar como normales.
En cuanto a las ilustraciones, el trabajo de Beatriz es fascinante. Tiene una habilidad especial para que las texturas —el pelo, las telas o la piel— parezcan reales. Juega con las luces y las sombras creando una atmósfera de misterio sin necesidad de adornos. Sus dibujos tienen una fuerza natural que te atrapa y te descoloca desde el primer vistazo.
La respuesta a cada enigma llega al pasar la página, donde nos aguarda una ilustración a sangre: una explosión visual que contrasta con el pequeño motivo en blanco y negro que planteaba la duda. En estas láminas habita una mezcla magnética de fragilidad y salvajismo. Son escenas incómodas que nos recuerdan que la moral es un concepto adulto y que los niños, pese a sus rostros angelicales, no son siempre criaturas inocentes. Sus miradas, fijas y serenas, parecen traspasarte y adivinar cada uno de tus pensamientos.

Un ejemplo magistral de esta dualidad es la ilustración de los pajaritos ensartados. El dibujo es tan delicado que casi puedes sentir las plumas bajo los dedos, lo que hace que la violencia de la escena sea mucho más cruda.
Aunque solemos asociar los álbumes ilustrados con los niños, Enigmas es un juego para adultos. No por lo explícito, sino por su carga simbólica y su ambigüedad moral. Es un libro que pide cierta madurez para entender que la belleza también puede pinchar y que los finales felices son, casi siempre, una forma muy simple de ver el mundo.
En definitiva, Enigmas es un libro inquietante un libro que nos recuerda que, a veces, los cuentos que más nos marcan no son los que nos dan respuestas, sino los que nos dejan con un nudo en el estómago.