El amor es grande
Por Peregrina Varela
Nos lo enseña Dios,
se siente en el alma y se refleja
hacia el otro ser vivo.
El amor no se arrastra ni se suplica.
Fluye y recorre el camino,
toca la vida del otro con la ayuda
desinteresada y efectiva.
El amor de verdad no cuenta monedas,
no se detiene a pensar ni escuchar
opiniones de otros.
No distingue entre seres vivos.
No es manipulable ni aplazable.
Es la dulce condición del alma
que se acepta, para aspirar
a la plenitud y felicidad verdadera.