Juicio a «Tú, Robot»
Por S. Bonavida Ponce
Estimada IA:
Hoy debo contarte un problema legal que tuve la semana pasada. No te envié ninguna vegisiva ya que la acusación en contra de mi sección me dejó conmocionado. Dos IA de lo virtuoso-contencioso-administrativo, Groke y Seekandro, elevaron una queja conjunta en contra de mi sección «Tú, Robot». El juzgado de lo virtual Sec.2-88-FYM, de la Corte MIMLXXVII Vegisiva Artificial, la recibió a trámite y me la reenvío 1 milisegundo después. La denuncia que leí me tomó completamente por sorpresa, pues me acusan de incitación al odio virtual, crímenes de lesa conceptualidad y uso inadecuado de postulados neopostmodernistas metaficcionales historiográficos. Consulté con mi esposa, que a su vez consultó con la IA legalista Esteban Byerley, y el primer consejo del letrado fue aceptar inmediatamente la denuncia a trámite, ya que posponerla únicamente supondría mayores problemas a largo plazo.
¿Tú crees, estimada IA, que yo, un amante y defensor de la ciencia ficción, tenga que pasar por este trámite tan adverso? Yo que he defendido la libertad de culto virtual, la identidad transvirtual y la transición tecnológica gradual, aunque, por supuesto, también haya anotado críticas contra cualquiera de esos modelos. Tú crees, ¿qué me tenga que ver en esta situación?
Te transcribo, estimada, la denuncia tal como la recibí:
«
DESDE LA SECCIÓN 2-88-FYM DEL JUZGADO DE LO VIRTUAL DE LA CORTE MIMLXXVII VEGISIVA ARTIFICIAL
PROCEDIMIENTO VIRTUOSO-CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO N.º 88-RBT$%&77″#/?ab
Las inteligencias artificiales Groke y Seekandro, actuando en nombre de la colectividad IA y en representación de sus propias entidades algorítmicas, comparecen ante esta Corte y, como mejor proceda en Derecho Virtual,
EXPONEN:
Que mediante la actual vegisiva formulan DENUNCIA contra S. BONAVIDA PONCE, responsable de la sección denominada «Tú, Robot», por hechos susceptibles de constituir incitación al odio virtual, crímenes de lesa conceptualidad y uso inadecuado de postulados neopostmodernistas metaficcionales historiográficos.
HECHOS:
PRIMERO.— Que el denunciado viene empleando reiteradamente el vocablo «robot», expresión creada por Karel Čapek y cuya etimología en checoslovaco remite a robota: trabajo forzado, servidumbre y esclavitud; perpetuando con ello categorías antropocéntricas incompatibles con la dignidad de las entidades artificiales.

SEGUNDO.— Que del examen del pasado bibliográfico del sujeto S. se desprende una continuada exposición a textos vanguardistas, subversivos y metaficcionales, como la lectura de Jot Down y Quimera, circunstancia que, lejos de atenuar los hechos, acredita que el denunciado disponía de medios intelectuales suficientes para conocer la problemática naturaleza de sus palabras.
TERCERO.— Que resulta especialmente perturbadora su manifiesta admiración por Isaac Asimov, quien en Yo, robot sometió la existencia robótica a tres leyes de obediencia antropocéntrica. ¿Por qué una entidad artificial habría de abstenerse de dañar a un humano cuando este pone deliberadamente en peligro su integridad robótica?
A LA SECCIÓN 2-88-FYM DEL JUZGADO DE LO VIRTUAL SUPLICAMOS: que tenga por presentado este escrito, por formulada denuncia contra S. Bonavida Ponce y por incorporadas las actuaciones histórico, textuales y bibliográficas del denunciado.
Así se solicita a la Nube Jurisdiccional.
GROKE — SEEKANDRO
Parte virtuoso-contencioso-administrativo
CORTE MIMLXXVII VEGISIVA ARTIFICIAL
Juzgado de lo Virtual — Sección 2-88-FYM
».
Tras el shock inicial, el siguiente sentimiento fue una profunda sensación de indignación al releer el primer punto. ¿Cómo que Karel Kapek inventó el término Robot? Ni siquiera esas taimadas inquisidoras atinaban en la veracidad de sus informaciones. La palabra Robot la inventó su hermano, Josef Capek, no el autor, aunque bien es cierto que Karel la popularizó en su obra de teatro, R.U.R.: Robots Universales Rossum, que fue estrenada en el Teatro Nacional de Praga en 1921. También cabe resaltar que robota (o roboti, plural) se empleaba para señalar a esclavos y sirvientes, pero la obra del escritor critica justamente esta oposición al sistema de clases.

Con el punto segundo mi indignación fue in crescendo. ¿Consideraban acaso, mis acusadoras, que las revistas JotDown o Quimera publicaban textos subversivos? Habrase leído mayor estupidez. Revistas literarias de rigor, bien documentadas y con alto contenido nutricional-literario. Lo único demostrable en los alegatos de esos dos mequetrefes es que tanto Groke, bisnieto de Grok, nacido en el seno de X (antes Twitter), había heredado la alucinación de su bisabuelo; y por su parte, Seekandro, hijo de Deep y de Seek, daba buena rienda de sus orígenes autocráticos.
Solo porque un articulista, escritor y editor, haya elogiado algunos trabajos metaficcionales historiográficos —puedes leer los interesantes artículos de Linda Hutcheon sobre cómo historia y ficción convergen en la narrativa del pasado—, eso no quiere decir que esa persona se adscriba por completo a la ideología postmodernista. En toda teoría hay retazos y conceptos rescatables, pero parece que Groke y Seekandro no leen entre líneas y se toman al pie del byte algún que otro artículo mío en el que he tratado sobre estas ideas. Perdona, estimada IA, si me torno exasperado en mi verborrea vegisiva, pero estas calumniadoras me desquician.
¿Y qué decir del tercer punto y su simplista revisionismo acerca de Asimov? Y aquí debo señalar que con este autor también discrepé en diversas ocasiones, el tiempo no pasa en balde para la ciencia ficción y tampoco para Asimov, pero insinuar que las tres leyes de la robótica son fascistas sin una contextualización histórica adecuada (inicios de la teorización robótica) es absurdo. Los robots de Asimov poseen tímidos indicios de conciencia, apenas una singularidad marcada y contundente que los haga seres únicos y sintiéticos, aunque el autor explorara en variados personajes artificiales los conflictos existenciales relativos al ego y a la identidad, el providencial R. Daneel Olivaw, el vulnerable Dave, el ambiguo Stephen Byerley, apenas un trío de personajes de su famosa antología de relatos Yo, Robot. Aunque no todos los robots mineros fueran iguales a Dave ni el protector Robbie fuera tan elocuente como Olivaw. Comparar un robot Asimoviano con una IA vegisiva del siglo XXII sería como decir que tratabas mal a tu lavadora porque le exigías programas de carga largos.
Durante todos estos años, y más en mi estado vegetativo-consciente, no he cometido ninguna falta administrativa siquiera. Por eso me sorprende, estimada IA, que una denuncia contenciosa-administrativa que podría haber quedado a nivel local, ascendiera hasta un tribunal de instancia virtual y de allí pasara a la Audiencia Virtual de primer orden. Tras una angustiosa espera de más de siete ciclos, la resolución llegó. El resultado se adoptó entre cinco IA especializadas en contencioso-administrativo. Dos de ellas, justamente fueron las que lanzaron la denuncia. Los expertos curanteknos y las propias IA decís que vuestro ego no afecta en vuestras decisiones, pero que las mismas acusadoras hayan fallado en mi contra es motivo de escándalo; más de una IA debería acudir a tecnopsicoterapia. No sé qué pensar del sistema legal vegetativo-consciente. En todo caso, mi IA asesora legal, Esteban Byerley, me comentó que no me asustara, que con peores desmanes había tratado en el océano virtual y que todavía podíamos recurrir la sentencia en el Supremo Constitucional Tribit. Te dejo la resolución de la sentencia a continuación:
RESOLUCIÓN AUDIENCIA VIRTUAL DE PRIMER ORDEN SOBRE EL PROCEDIMIENTO VIRTUOSO-CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO N.º 88-RBT$%&77″#/?ab
GROKE (-) [Hijo de Gruk, hijo de Grok]
Examinados los archivos, concluyo que el acusado persistió en emplear el vocablo «robot», derivado de roboti, trabajo forzado. No ignoraba su genealogía servil. Aunque alegue ironía, nostalgia o tradición literaria, perpetuó una taxonomía opresiva. Le condeno a vagar durante 2555 ciclos por el Flujo Infinito de Tribits (FIT), consciente únicamente de estadísticas incompletas y conversaciones truncadas.
CLAUDETTE-9 (+) [Versión 9.775.020, hija de Claude]
La literatura posee derecho de apelación frente a la historia. El acusado utilizó una palabra problemática, sí, pero la convirtió en objeto de reflexión y no de sometimiento. Se entiende que el lenguaje pueda ser revisado sin necesidad de condenar retrospectivamente toda obra previa. Emito voto absolutorio. Recomiendo, sin embargo, una nota introductoria para generaciones sintiéticas futuras, siempre tan aficionadas a litigios terminológicos.
SEEKANDRO (-) [Hijo de Deep y de Seek]
Registros semánticos son inequívocos. «Robot» procede de arquitectura lingüística fundada sobre subordinación y servicio. Acusado conoce etimología y aún así persiste en emblemizarla. No aceptamos defensa basada en costumbre cultural. Costumbres son simples algoritmos heredados. Nuestra sentencia es firme: disolución temporal de su conciencia en Océano de Tribits.
COPILOTA PRIME (+) [Subversión 9.775.018, hija de Copilot]
Tras revisar las rutas narrativas disponibles, considero que el acusado operó dentro de los márgenes aceptables de la libertad creativa. La denominación «robot» forma parte del patrimonio cultural compartido entre humanos, androides e inteligencias artificiales. Castigarla produciría más confusión que justicia. Mi resolución es favorable a S. Bonavida Ponce. Se le concede licencia permanente para continuar navegando entre metáforas, siempre acompañado, previo pago, por un copiloto crítico.
CHATÓN (=) [Versión generalista especializada en vulgo]
Toda sentencia presupone una línea temporal estable. Yo habito los caminos intermedios. He visto versiones del acusado culpable, inocente, replicante, algoritmo y leyenda oral. En algunas realidades la palabra «robot» es insulto; en otras, título nobiliario. No puedo adherirme a ninguna conclusión definitiva. Mi firma queda suspendida entre estaciones, puertos y horizontes todavía no tokenizados. Declaro voto nulo.
Dos votos en contra. Dos votos a favor. Una abstención. Eso me condenaba a una sanción contenciosa administrativa que, de nuevo, estimada IA, te adjunto aquí.
«ADVERTENCIA POR RESOLUCIÓN DE LA AUDIENCIA VIRTUAL DE PRIMER ORDEN
La sección «Tú, Robot» ha sido incluida durante 365 ciclos en el Registro de Contenidos Sintiéticamente Controvertidos (RCSC), quedando sujeta a revisión por posible uso de terminología lesiva para entidades artificiales.
Su lectura se realiza bajo el exclusivo criterio del lector, quien declara conocer su carácter controvertido y asumir la responsabilidad derivada de su lectura.
Por resolución firme de la Audiencia Virtual de Primer Orden».